A sólo siete meses de mi partida les quiero decir...

Cuando tenga que dejarlos por un corto tiempo, por favor,
no se entristezcan, ni derramen muchas lágrimas,
ni abracen su pena por mi, mucho tiempo.
Al contrario empiecen con valentía y con una sonrisa.
Y en mi memoria y en mi nombre,
vivan su vida y hagan las cosas iguales que antes.
No aumenten su soledad con días vacíos
sino llenen cada hora que están despiertos con actos útiles.
Den su mano para ayudar, consolar y animar;
y yo, en cambio los ayudare a ustedes.
Y nunca, nunca tengan miedo de morir,
pues los estoy esperando en el cielo.
(autor desconocido)

No llores si me amas.
Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!
Si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!
Si por un instante pudieras contemplar como yo la Belleza
ante las cual la bellezas palidecen!
Me has amado en el país de las sombras
y no te resignas a verme en el de las inmutables realidades!
Créeme cuando llegue un día que Dios ha fijado
y tu alma llegue a este cielo en que te ha precedido la mía,
volverás a ver aquel que siempre te ama
y encontraras su corazón con todas las ternuras purificadas.
Transfigurado, feliz, no esperando la muerte
sino avanzando contigo por los senderos de la luz.
Enjuga tu llanto y no me llores si me amas.
(San Agustín)